domingo, 2 de agosto de 2015

ARNOLDO GUALINO.



ARNOLDO GUALINO
- Artista Plástico -

“El Hombre, la Materia y el Lenguaje fueron hechos como una unidad para comprenderse y relacionarse; bastaría tan solo el placer de lograrlo. Dormirse con ideas y levantarse con realizaciones” A. Gualino.

Mi infancia fue uno de los referentes básicos e iniciales respecto a lo afectivo y formativo. 
En casa existía el diálogo; poseíamos una surtida biblioteca y necesidad por la lectura; desconocíamos el término: aburrimiento". Escuchábamos buena música; mi padre inculcó el gusto por el Arte; con cierta frecuencia me acompañaba al Museo Castagnino y señalaba particularidades de las obras.












La televisión debió tener poca importancia pues entró pasados mis 17 años.
Leonídas Gambartes, era el padre de Hugo, compañero de mi escuela primaria; como el hecho más natural del Mundo, ir a jugar a su casa; hoy desde el adulto lo siento como un solemne privilegio

Me anotaron a en una Academia del barrio de Dibujo y Pintura; copiábamos postales para luego pintarlas; y meses después se pasaba a otra técnica; pintar al óleo era de lejano alcance: Las obras debían parecerse al original y tantas otras cosas que hoy resultan absurdas.
Un recorrido que sirvió para no ser transitado













A mis once años, pasé al taller del ceramista Carlos Cantore (en aquella época era profesor de la Escuela Vigil); a quien debo parte de mi formación y ayudar en la decisión del cambio de Carrera.

Tuvo hacia mí el mismo trato de exigencia que a un adulto. (Un día lo reconoció como una exageración). Valorizaba los aspectos técnicos, morfológicos y compositivos.
Destacaba la importancia del lenguaje y el compromiso con la realidad; propiciaba sobre lo realizado la instancia reflexiva del análisis.












Durante las vacaciones de verano, próximo a nuestro chalet en Funes, vivía el pintor y grabador, Gustavo Cochet; amigo de la infancia de mi abuelo.

Concurría a su casa-taller y permanecía horas en silencio observando  la manera mágica que surgían las formas y colores de su pincel.












Conociendo Artistas
En la época que cursaba el colegio secundario, algunas de mis “chupinas”, consistían en visitar talleres de algunos artistas: así conocí a Juan Grela, en la casa de Arroyito; Luís Ouvrard, que vivía  en la planta alta de un caserón de calle Buenos Aires al 1300; una llamativa casa de balcones sostenidos por grandes ménsulas de atlantes que aún existe.
Otro artista con el que tuve trato fue Julio Vanzo, persona cálida, culta y de grato trato.
A Santiago Minturn Zerva, artista que hoy reconozco de gran dimensión, era mi tío abuelo; vivía en calle Brown 2437 (casa que aún existe). Por mis 12 años mis padres compraron materiales para pintar al óleo y recibí sus lecciones.
De cada uno de ellos retuve diferentes cualidades; la sencillez, el trato respetuoso y el tiempo dedicado a un niño. Conservé dicha amistad mientras transitaba mi carrera de Artes y se extinguió cuando fueron abandonando este Mundo.
Mi homenaje a todos ellos, en mi recuerdo de tantos inolvidables diálogos reflexivos, cartas y excelentes consejos.
Cada hombre tiene algo que enseñarnos primeramente a recuperar la ilusión, el entusiasmo, el asombro para no extinguirnos. La exaltación de la Vida hasta en la Muerte.











Elección de la Carrera
Por admiración a la profesión de mi padre; era médico cirujano; me inscribí en la carrera de Medicina, juzgando no era lo mío interrumpí los estudios, iniciando la carrera de Artes. 
Era una época de gloriosos profesores, todos reconocidos artistas.

Sus enseñanzas eran creíbles, porque devenían del compromiso con la profesión que practicaban, una coherencia entre un modo y un medio de vida.
Eran nuestros "modelos", poseían luz propia; la admiración y respeto que sentíamos por ellos nos potenciaba.
Nuestra transformación iba indicando la existencia del crecimiento. Existía el genuino esfuerzo para perfeccionar técnicas, actualizar conceptos, mejorar nuestros lenguajes; alcanzar ser artistas.









Aprendimos que la convergencia entre el Material, la Idea y los procedimientos; permiten manejar correctamente el lenguaje de la obra. 

Tal vez por rebeldía o los deseos de buscar diferenciarme, (no por desamor); comencé a firmar mis obras con el apellido materno: “Gualino”; en vez del: Rodríguez de Sanctis de mi padre.
Tuve que realizar una tramitación legal pues en una oportunidad se me dificultó cobrar el cheque de una premiación.









Mi primera Exposición
Sin sueños no existen las realidades; un día el sueño se convirtió en mi primera muestra.
Pero debemos saber que a los sueños primero hay que enseñarles a volar.

Rápidamente comencé a realizar el catálogo, construí los marcos, repartí personalmente las invitaciones; por primera vez veía colgado mis cuadros en una pared que no era la de mi casa.

Hasta logré que el diario “La Capital” anunciara la muestra. 
Concurrieron amigos; mis padres, profesores, compañeros de estudio, Cochet que compró una obra y también Juan Grela, acompañado por Aid, su mujer.










La experiencia con Gustavo Cochet
Mientras finalizaba mis estudios de Artes, tuve el privilegio de ser invitado por Cochet para reimprimir bajo su supervisión y en su taller los grabados al Aguafuerte de su juventud.

Los viernes por la noche cuando salía de la Escuela de Artes Visuales viajaba al taller en Funes y me quedaba hasta el domingo a última hora.
Doña Francisca (La gran compañera del artista); me preparaba la cama en el ático del estudio

"Don Gustavo", tenía un trato grato, amable y tranquilo; su diálogo era muy cálido y pausado; simultáneamente de gran simpleza y mucha profundidad, sabía transmitir sus experiencias; era respetuoso de las opiniones del otro.










Obra en resina Polyester.  1Mts.x70 Cm.

Casi un año llevó buscar, seleccionar y poner en condiciones las chapas de cobre. Luego llegó la etapa de impresión. 
Gratos diálogos pude sostener con este valioso artista.

Dicho taller el mismo espacio que visitaba de niño, hoy está convertido en Museo.
Muchas de las obras exhibidas pasan a mi recuerdo en las instancias de cuando fueron pintadas.
También cuelga una de mi autoría, adquirida por Cochet en mi primera muestra. Comentaba: “Siempre ayudo cuando comienza un colega”.


















Santiago Minturn Zerva
El pintor y grabador Santiago Minturn Zerva, era mi tío abuelo, agradable y soñador persona; habiendo fallecido el último integrante de su familia; logré rescatar de la casa de un pariente sus tacos xilográficos que iban a ser inmolados en el hogar a leñas.
Material con los que pude realizar las impresiones y exhibir en 1977 la totalidad de la obra, en el Museo Castagnino de Rosario.
Por entonces su director era el arquitecto Pedro Sinópoli padre.

El discurso inaugural lo escribió Gustavo Cochet y fue leído por Méle Bruniard, (dibujante y grabadora).
Entre los que ayudaron y apoyaron con sugerencias y conocimientos fueron: Gustavo Cochet, Julián Usandizaga, (hoy un gran amigo); Méle Bruniard, Juan Grela, Eduardo Serón, Pedro Sinópoli, Rodolfo Elizalde, Emilio Ghiglioni.





Lo aprendido por mis maestros
Un maestro es creíble cuando su enseñanza deviene de la misma convicción y coherencia de enseñar lo que sabe realizar; y la transformación se produce a través del aprendizaje.
Es la curiosidad el estímulo que nos conduce a conocer, y es la experiencia la que nos hace comprender.
La solvencia de conocimientos otorga libertad. Lo que realizamos es siempre finito, lo que imaginamos infinito.
La idea y la reflexión deben anteceder a la obra.
Son algunas de las lecciones que logré aprender de esos queridos artistas. 
Posteriormente la elección de mi camino fue creer en un ideal y caminar hacia él. 
Seguramente si nos pudiéramos comunicar de un modo directo; tal vez no haríamos nada.









Conformación del Grupo Rosario
A mediados de 1974; pleno período de la Dictadura Militar; ingresé de docente en la en la Universidad Popular de la “Escuela Constancio C. Vigíl”, en el área de Cerámica, junto al prof. Carlos Cantore.
Allí conocí e iniciamos amistad con un grandioso grupo de personas de la Cultura.
Época de grandes dificultades para poder reunirse, opinar y realizar expresiones comprometidas.

Compartiendo ideas y deseos de llevar a cabo actividades plásticas; iniciamos reuniones semanales en el “Taller 1043”, espacio que había pertenecido al artista Estanislao Mijalichen.







Casi todos los concurrentes conocían o habían estudiado en el taller de Juan Grela como tal, habíamos asimilado sus lecciones: los procesos generativos de la obra en el Dibujo y luego en el Color, el rigor del estudio y análisis como fundamento de la misma.

Aplicábamos la estructuración compositiva basada en la sección áurea, se otorgaba importancia al lenguaje temático y al valor plástico.

Propiciaban estudiar y rescatar del olvido a los artistas rosarinos que el tiempo había ignorado y merecían ser rescatados.











Se valoraba el compromiso de pertenecer, decir y ver la época. El hombre no es ajeno al esquema del Mundo; las obras que en ella se consuman deben nacer por una necesidad y de sus propias circunstancias.

Algunos integrantes habían participado en el movimiento: “Tucumán Arde”.
De modo natural y espontáneo surgió la necesidad de conformar una agrupación a la que denominamos: “Grupo Rosario
Integrado por los artistas: Rodolfo Elizalde, Emilio Ghiglioni, Alberto Macchiavelli, Daniel Scheimberg, Claudio Gutiérrez, Nélida Curvale, Celia Fontán Arnoldo Gualino.










Realizábamos una o dos reuniones semanales. Eran invitados artistas para analizar obras, hablar sobre problemas y situaciones plásticas y conceptuales de ese momento, algunos de los que recuerdo: Carlos Gatti, Juan Grela y su inseparable esposa Aid Herrera, Araldo Acosta, Pablo Renzi, Verónica Celman, el gordo Giura, Osvaldo Boglione  y otros artistas del medio.

El grupo llevó a cabo durante varios años exposiciones en Rosario, Mar del Plata, Buenos Aires, Villa Constitución y otras ciudades, cuando se disolvió todos continuamos en la actividad plástica y en buenas relaciones de amistad.




       

       Obra mural, 7 Mts X 2 Mts. en "La Bajada de los Maestros", Parque España.
Falsos modelos
Desde una visión docente observo; como las faltas de referencias constituyen desorientación. 
El Arte siempre considerado como una esperanza de cambio; fue gradualmente legitimado como una moda que por un real compromiso y convertido en una mercancía cultural. Frivolizado, hacia "todo es Arte": nos conduce como "canto de sirenas", al choque contra la ignorancia. 
Obstinada direccionalidad con objetivo: Desactivar el territorio sensible de las Ideas y el Pensamiento. 

Cuando al alumno le es señalado un equívoco, sugerencia o valoración crítica; no lo admiten, responden como caprichosos infantiles ofendidos, que modifica o afecta su idea y estilo, muchas veces terminan en llanto… 
Debiésemos saber que el modo de entrar en algo es saliendo de uno; producirán luego las determinaciones.
Los aprendizajes exigen esfuerzo, no tienen por qué ser: alegres cómodos, fáciles, breves ni rápidos; combate contra una teoría que produce muchas víctimas.

Sin creatividad y sueños sensibles no hay poética ni metáforas.
Las presentaciones de ideas y realizaciones carecen de trabajo y fundamentos; por la falta de talento y esfuerzo, la avidez de la copia; ausencia de sensibilidad y sutileza, convierte todo en obviedad y vulgaridad; la discursiva pretende justificar y hacer comprender lo incomprensible. Una obra bien dotada tiene vida propia sin soportes explicativos.

Para poder valernos de la lectura y escritura debimos utilizar un aprendizaje; sistema que parece haber caído en desuso para el Arte.
Se ha demostrado que no es necesario para que cualquiera pueda hacer Arte y considerado Artista. La "Expresión Creadora Infantil", es para el niño no para el adulto.
En la sala de un concierto no admitiríamos si el primer violín de una sinfónica fuese aficionado y carente de conocimientos; pero es una modalidad admitida en el ámbito de la plástica.
No olvido y aplico la reflexiva frase de Jaime Barylco: "Cuando todo tiene valor nada vale".
¿Como lograr hacer comprensible algo, cuando quien debe comprender, carecen de los conocimientos específicos?; o mandos sin límites éticos que impulsan caminos sin destino?







De mi convicción
El Hombre, la Materia y el Lenguaje dispuestos como una unidad para relacionarse y entenderse.
Curiosa y efectiva amalgama de Vida y Arte; un alfabeto plástico para comunicar, significar y transformar la realidad a través de metáforas visuales.
Lamentablemente a la imagen se le enredó la palabra, razón por la cual se dificultan las lecturas de algunas obras.

Para construir un objeto plástico no existen recetas, fórmulas, ni ecuaciones; tampoco hay respuestas finales a las grandes preguntas. La obra es hazaña de libertad sin condicionamientos, a ella accedemos a través de los sentidos. Todo es expresión, cuando se dice algo sintiendo.
La falta de talento, es la ausencia de búsqueda. ¿La muerte del Arte o la muerte de las Ideas?

Lo costoso es la idea, accedemos a través de la búsqueda; es como un trébol de cuatro hojas; alguna vez se encuentra.
Posteriormente lograr convertir en forma plástica a una idea.
 “La vida es un Oficio, la imaginación un Arte”. Hoy el mal del arte es la vulgaridad.

A veces percibo que camino en los límites, y esto pone a muchos en tu contra  y pocos a favor; pero lo indefinido no es lo mío. Solo los peces muertos navegan a favor de la corriente.
Al igual que la parábola de la Vida el Hombre realiza proyectos que se transforman en obras y a su vez el tiempo convertirá en ruinas.

(Fragmento de texto para Catálogo que redacté en Julio del 2008)