viernes, 19 de julio de 2013

DIA DEL AMIGO - 19 de Julio



DÍA DEL AMIGO

El 19 de julio

Que mejor fecha par festejar el “Día del Amigo” que el 19 de julio. Un recuerdo al día que el “Negro” Roberto Fontanarrosa, decidió irse; del mismo modo que se ponía de pie y retiraba de la mesa del “Cairo”; …¡Hasta mañana muchachos!!!.

En una mesa de amigos siempre faltan sillas, jamás hay silencios; se habla de todo: tomar el pelo algún oportuno gil, escuchas un buen cuento, sin disimulos miran todos el mismo trasero que acaba de llegar.
Un café es pretexto del diálogo de varias horas, tantas vueltas dio la cuchara que mareó al contenido, y sigue jugando entre los dedos.
El gesto con la mano basta para que gallego, comprendiera tu pedido; bancar al colado y seco de siempre.
Y vendrá el consejo y si la cosa viene complicada (se le piantó la mina); una silla se convierte en improvisado diván.





Bar el Cairo, calles Sarmiento y Santa Fe de Rosario. Lugar donde se reunía  Fontanarrosa con sus amigos, “La mesa de los galanes”.

Cada uno y sin acuerdos van haciendo su llegada, como los actores de un teatro; a un costado el que jamás habla, mira, bosteza, juega con los maníes; pareciera que entre los personajes también está el mudo.
El langa que ocupa la atención, el que varias veces se levanta a peinarse en el baño.
El que pide un whisky y luego zafa dividiendo la cuenta en partes iguales. Los gestos cómplices.





Bar El Cairo, en la actualidad.

El eterno manguero: Me bancás un faso, mañana te lo devuelvo; el que espera que se levanten todos y luego se afana las monedas.

Quedaron los ceniceros llenos y finas líneas de humo bailan y disuelven en el aire.
Ya comenzaron a levantar las sillas sobre las mesas, el tipo quiere cerrar el boliche, quedaron mesas en desorden, de cáscaras de maní, cucharas, pocillos alineados.



El Negro Roberto Fontanarrosa
 


Y lentamente se produce el exilio: Nos vemos mañana, chau, el abrazo.
Es cuando todo es silencio; los dibujos que quedaron garabateados en la servilleta arrugada quedan jugando hasta mañana.
Una jovencita al oído le dice: mamá esta era la “mesa de los galanes”, mientras saca una fotografía; en realidad ocupada más por colados impostores que de los otros.
Triste show con un ridículo maniquí sacado de las antiguas vidrieras de Gath & Chaves.
En silencio desde un rincón del viejo bar, “el Negro”, como al final del cuento más verde; se caga de risa de tanta idolátrica solemnidad.
Artículo: Arnoldo Gualino

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