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domingo, 12 de abril de 2015

CLAUDIA DEL RÍO. Artista Plástica


CLAUDIA DEL RÍO
Artista Plástica

Nacida en Rosario, egresada licenciatura la Escuela de Bellas Artes de la UNR.
Docente de en la Facultad de Bellas Artes desde 1982.

En la producción plástica ha participado en diferentes caminos: Dibujo, Pintura, Obra-objeto, Mail-Art, Performace.






Durante los año 1994/95; seleccionada por Fundación Proa para participar en el programa de Clínica de Obra a cargo del plástico Guillermo Kuitca.

Invitada por la Red de Iniciativas Artísticas ha conducir la experiencia con becarios en Rosario.











Invitada por la Fundación Antorchas a participar en el Programa de Encuentros Regionales de Producción y Análisis para Artistas Visuales, desde el 2001 al 2004.

En junio de 2004, realizó una residencia de Artista en Arteleku, San Sebastián, España. Año 2006: Ostende, Argentina. Año 2007 en Kiosko, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
























Expuso en la Bienal de la Habana, Cuba, 1997 y en 2009 en la Bienal del Mercosul, Artistas en Residencia Porto Alegre, Brasil. En 2011 es invitada a la Bienal de Salto, Uruguay y MDE11, Medellín, Colombia.










Trayecto
Su abuelo paterno llegó de Asturias, España y ejerció su profesión de maestro en el campo; su hijo se recibió de ingeniero químico y trabajaba en una fábrica de Cerámica.

Claudia estudió en la “Escuela Carrasco”, del barrio de Alberdi; la misma que ejercieron en otra época, las “Hermanas Olga y Leticia Cossettini”.
Respecto a su trayecto, en la elección de caminos, autoformación y su formación académica; le otorga  importancia a los posibilitadotes que le brindó su infancia.






Estudió idiomas, danza, teatro; el arte lo inicia a los 14 años a través de una compañera de estudios que iba a estudiar Pintura en el taller del pintor Mario Albea.

Se inscribe en la "Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes" de Rosario; época la “Dictadura” un período restringido para la libertad y la expresión.  
Ciertos caminos, autores, pensamientos estaban vedados.  
Claudia recuerda a profesores que aportaron valiosos conocimientos a su formación y consolidaron una amistad; entre los que destaca al profesor y artista: Rubén de la Colina.





En la Facultad se inicia docente en una ayudantía; posteriormente accede a una Cátedra por Concurso.

Lleva a cabo una muestra de sus trabajos en “Amigos del Arte”; desde su autocrítica observa una presencia académica y opuesta a su gusto.

Participa durante dos años en un grupo que conformaba el plástico Jorge Orta, en una línea más vanguardista de libertad y experimentación sobre caminos de perfomances, instalaciones, las ediciones de múltiples.





Realiza en Rosario, estudios en el taller del pintor y Grabador Julián Usandizaga.
En una línea de búsqueda Claudia comienza a encontrar sus propios elementos de expresión con los que alcanza su independencia y apertura como productora.

En 1997, accede a través de una Beca estudiar con el artista plástico Guillermo Kuitca en Buenos Aires “clínica de obra” durante un año y medio.






La “Galería Nora Fisch”, en Buenos Aires representa y exhibe su obra, en el 2013, llevó a cabo una muestra con la producción de 1996 al 2013, curada por, Inés Katzenstein.


La producción de Claudia, del mismo modo que su faceta en el área educativa, es vital, variada y reflexiva; aporta renovación en la faz de la producción plástica como también educativa.







ALGUNAS DE SUS ETAPAS MÁS DESTACADAS

1995- Bubones
Obras compuestas por fotografías, imágenes de revistas populares de vieja época o Dibujos con vidrio y enmarcados. Posteriormente intervenidos con relieves translucidos de resina poliéster.







1998- Polis
Policial. Trabajo basado en material de las páginas policiales seleccionadas del Diario “La Capital” de Rosario, que datan de 1993.
Casos resonantes que a lo largo de los años mantuvieron atenta y preocupada a la población. Algunos de los hechos utilizados, como “El loco de la escopeta” que disparaba sobre colectivos en la calle; Abusos en los claustros y colegios religiosos; desbordes y desmanes dentro de los sistemas penitenciarios; crímenes y dramas pasionales; robo y venta de niños; Gatillo fácil; Muertes por robo de zapatillas; Asesinos liberados; Muertes sin responsables.

1999-2000 Sin título
Consiste en mujeres que dejaron fotografiarse, cuyas imágenes, luego fueron transferidas a platos de medidas variables.
La experiencia se realizó en la Ciudad de Salto, provincia de Santa Fe.






2002- El Club del Dibujo
Experiencia creada y llevada a cabo desde el año 2001, entre del Río y Mario Gemin.  

Lleva por objeto ofrecer entrenamientos y desocultar dibujantes ocultos de cualidades y condiciones referidas a la expresión creativa.








Se realizan encuentros con el objeto de trabajar sobre los desajustes y generar aportes a tavés de  diálogos e intercambios de la producción.
El “Cub del Dibujo”; realiza muestras en circuitos institucionales como: el “Auditórium de Mar del Plata”, “En arteBA”, “Planeta X”, Llevando las propuestas del Dibujo a las Escuelas, Centros Culturales y Empresas.








Puede ser desde los elementos más simples: lápiz y papel; o con gran espacio en que sus paredes y piso están dispuestos, a modo de un gran pizarrón; para que a través de tizas de diferentes colores se inicie con libertad el camino hacia la imagen.









El Club del Dibujo: Es una plataforma donde se vinculan personas, textos, imágenes, arquitecturas, paisajes, conversaciones que tiene como centro de interés a ésta tecnología del pensamiento, humanidad y placer llamada dibujo.
Es una exhibición con el formato de encuentro donde artistas, amateurs, público se reúnen. Es el marco de trabajo que construimos para expandir este medio de comunicación accesible y moderna a partir de la tecnología básica de lápiz y papel.






2001. Automóvil Volkswagen Modelo 1960
Automóvil estacionado durante un mes en la puerta del Museo Castagnino. La permanencia e inmovilidad pronto produjo pronta atención pública.

Trozos de latas de gaseosas obstruían las ventanillas, ocultando el interior.
El inmóvil auto quedaba convertido en posible y ocasional práctica vivienda. Un señalamiento de una problemática social: Vivienda y Exclusión.
Las puertas del automóvil se abrían de 15 a 16 Hs.; como un modo de completar la obra comunicando al público la interioridad del vehículo que contenía mantas, panes, un revolver de plástico, papeles y lápices.






2000-2001- Pills
Es una construcción con “Píldoras” sin continuidad en una cadena metafórica y metonímica sobre la superficie de una pared.

Del Río realizó una primera prueba de este proyecto en su casa, la segunda versión, la llevó a cabo en el Museo Castagnino sobre un muro de 9 metros por 3: la obra la denominó: “La enfermedad es tu ruta”.
Basadas en el mismo principio desarrolló otras obras en diferentes sitios.









2001- Blind House
Intervención-acción en una casa con 300 Kg., de arcilla.
Realizada en una vivienda de barrio de Alberdi, Rosario.







Como prueba modelo de un material como sellador de aberturas; que a primera vista parece óptimo y posteriormente fracasa.
Junto a del Río participaron: Fabricio Caiaza en producción y Gustavo Postiglione en video.










2002- amanecer argentino
Instalación y Video-arte, de 60 minutos de duración.
Autores, Claudia del Río, Carlos Herrera es co-autor.













2003- Sin título
Respetando la imagen original se presentaba un cartel de un metro cincuenta por un metro; con el logo de Coca-Cola y debajo un slogan: Es un ejército










2005- 20Cola (2005)
Presentación de una bebida-cola cultural y solidaria; en directa alusión satírica consumista. Con objetivos opuestos del producto ya existente.
Fabricada, envasada y distribuida en Rosario.
Diseñada en color magenta-transparente manteniendo el sabor original.

El producto se presentaría en espacios de la cultura de las artes, para su degustación; acompañada de charlas, carteleras y slogan; la exportación a través de la “Organización Comercio Justo”; los países que estén dispuestos participar de la propuesta; recibirán fondos para organizaciones que apoyen los derechos culturales y artísticos de los niños.
Niños que viven o trabajan en las calles de la ciudad de Rosario y el “Proyecto violín para todos”, aprendizaje del violín a través del Método Suzuki.
El Proyecto es Idea y producción general. Claudia del Río.
Diseño y producción general: Liliana Agnellini y Verónica Franco.
Versión de la fórmula química: Julio Benavidez. Colaboración en Música. Juani y Checho. Espacio Planeta x. Medidas variables.






Maximiliano Masuelli y Ana Wandzik y su hijo; a cuyo cargo está: el Club Editorial Río Paraná.

2013- En busca del dibujo perdido
Muestra y presentación de una revista catálogo llevada a cabo en el Museo Castagnino de Rosario.
Es el resultado de una investigación de tres artistas plásticos Claudia del Río: representando al Club del dibujo; y Maximiliano Masuelli y Ana Wandzik: representan al Club Editorial Río Paraná.
En la revista catálogo de la muestra, participación nueve de los escritores y expositores: Nicolás Peyceré, Celia Fontán, Alejandro López, Roberto Aguirre Molina, Hugo Diz, Homs, Beatriz Vignoli, Guillermo Bacchini y Fernando Callero.
Es una experiencia de fundición y combinación de personalidades creativas con un resultado de alta originalidad y libertad; la fusión del texto con la imagen.





2015- ¿Cuánto pesa el amor? - Trulalala
Muestra en conjunto Claudia del Río y Carlos Herrera. Inaugurada en:”Nora Fisch Arte Contemporáneo”; Buenos Aires 14 de marzo al 16 de abril.


La muestra estuvo conformada obras individuales de ambos expositores pinturas y dibujos de Claudia y objetos de Herrara; acompañados por seis esculturas de cristal tallado, bronce y oro a la hoja concebidas a partir de las matrices existentes en la Cristalería San Carlos de la provincia de Santa Fe; fábrica fundada por inmigrantes italianos que importaron las técnicas de soplado y tallado del cristal a principios del siglo XX. Junto a objetos realizados en una fundición de bronce de la ciudad de Rosario.







REFLEXIONES Y COMENTARIO

     Si una obra deslumbra por su innovación y abre caminos inexplorados, el mérito no hay que buscarlo en la obra misma, sino en su acción transformadora sobre el momento histórico que la engendró.- Claudia del Río. Rosario, 27 de julio de 2002.

    






Mi trabajo son comentarios sobre autores, una época, un fanatismo, pensamientos colectivos, que se vuelven materia, materiales y relaciones entre las personas.
Procedimientos y espacios que averiguan su sentido. Es curioso e inquieto consigo mismo. El cambio lo atraviesa. Mi obra es una reunión, que en los 3 últimos años se enfocó al dibujo y la pintura.- Claudia del Río, marzo de 2010.







  
  Bordado sobre seda.

     La obra de Claudia del Río es profusa; los materiales que emplea, múltiples; los procesos que intervienen, heterogéneos. Resina poliéster, fotografías, jabones, platos de aluminio, celofán, impresiones digitales, telas bordadas, performances ejecutadas por otros, papel, barro, latas de coca-cola construyen un universo de obras que, a pesar de su multiplicidad, parecen girar en torno a una misma inquietud: un registro, íntimo y material, de la riqueza y complejidad de las relaciones personales: su erotismo, la soledad, la violencia, las partidas, las rivalidades, las escisiones, el olvido, las distancias, la ceguera. A veces, los personajes que atraviesan sus obras son evocados en su ausencia. A veces hay silencios y vacíos, manifestados como quietudes momentáneas. La obra de del Río, atraviesa las barreras físicas del cuerpo y se sitúa directamente en el interior, con un gesto erótico.-  Curadora María Eugenia Spinelli
                         * Entrevista e Investigación Arnoldo Gualino  


* VER VIDEO


martes, 16 de abril de 2013

ENZO IVKOVICH. Pintor


ENZO IVKOVICH. Pintor

Nace en Casilda, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1976. Actualmente, reside en la ciudad de Rosario. Se formó en pintura con los maestros Pedro Giacaglia, Martha de Zuccheti e hizo clínica de obra con la Lic. Claudia del Río.
En 1995 recibió la beca Estímulo a la Juventud de la localidad de Los Molinos para la producción de obras y perfeccionamiento universitario.

Completa su formación con estudios en las carreras de Filosofa y de Bellas Artes en la U.N.R.
En 2004 ilustró la revista Prohistoria Nº 8 (U.N.R). En 2006 obtuvo la beca de Perfeccionamiento para Jóvenes Artistas, otorgada por la Fundación Nuevo Banco de Santa Fe y el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo Rodríguez.
En 2008 colaboró como calígrafo en la escenografía de la ópera

Los cuentos de Hoffman para el Teatro Argentino de La Plata.
Desde 1993 hasta la actualidad se desempeña en la enseñanza de la pintura con especialidad en artes figurativas.   
A lo largo de estos años ha participado de numerosas exposiciones colectivas e individuales y hoy su obra forma parte de colecciones privadas, argentinas y extranjeras.


Obra
“Se ha escrito ya acerca de Enzo Ivkovich. Abundan, en esa literatura, explicables referencias a las circunstancias físicas de su entorno, a sus circunstancias espaciales, pues vive con afán creacionista aun el uso más cotidiano.
Yo hablaré de él desde el frente de sus pinturas, aunque comience con un recuerdo lejano y personal.
Hace muchos años, un jovencísimo –apenas adolescente- estudiante Enzo Ivkovich, preparaba la naturaleza muerta con que participaría en una exposición.
Su técnica se distinguía de la del resto: un menor esfuerzo en el esfumado, bordes menos dibujísticos, pinceladas gruesas que exaltaban los colores; temeridad inusual ante el lienzo. El final fue tan bueno como para que otra estudiante le sugiriese llamar al cuadro «Momento de Inspiración».

Aquel momento se extendió a sus estudios posteriores. Cada muestra colectiva hacía notar también que Enzo Ivkovich se alejaba de los estándares enseñados hacia un modo propio, no solo en la selección de sus modelos –aquello que iba a pintar- pero en la forma de plasmar la imagen, la técnica. Cuando pintó La Rosa Negra, su primer original, pudimos observar la obra de un artista esencialmente cabal. Tenía 17 años recién cumplidos.
Duplicados sus años, la obra de Ivkovich se presenta con carácter evolutivo de aristas llamativas.      
Es dueño de todas las técnicas; quiero decir, puede utilizar todos los recursos pictóricos con éxito parejo. Yo diría, con felicidad.

Puede ser bueno empezar por sus acuarelas, que tienen temperamento minimalista; el pincel trabaja a modo de un cincel que labra sutiles gemas, desplazándose sobre una superficie sumamente vulnerable. La acuarela es una cosa difícil; es agua sobre papel, dos materiales que usualmente se llevan mal. Por eso la mayor parte de los acuarelistas plasman sus imágenes con manchas de colores, para evitar que el roce del pincel levante de la hoja sus despojos primeros.
Pero Ivkovich prescinde de dejar a su suerte la pintura, aun en la más nimia superficie, en la más minúscula.
Pues su pincel es sutil y racional.

Y aquí algo que importa: lo racional en arte –o en su arte- no debe entenderse como triunfo de la facultad de pensar sobre la emoción -ni siquiera como dominio absoluto de la voluntad racional sobre la materialidad de la pintura- sino como adecuación de la técnica al espíritu de la obra que se intuye e incluso debe pensarse con profundidad y rigor, pero solo se devela en el trance mismo de pintar: por eso ha dicho que «un pintor ve con la mano».
Con el óleo se explica mejor el aserto. Como los de Leonardo, los óleos de Ivkovich son una yuxtaposición de capas de pintura y veladuras. Es una forma sumamente amorosa del arte, y egoísta: él ha contemplado cuadros que nunca veremos, enterrados bajo su última apariencia. La visión de la mano lo lleva a la imagen final, que no puede ser perfectamente anticipada antes de la ejecución.

        El arbitrio está en saber cómo se hace lo que se hace: conciencia llamativa en estos tiempos, que dirige la evolución de la obra ivkovichiana y que no es casual, pues proviene de quien comprendió a la filosofía como inherente al arte.
No veremos pasajes de lo figurativo a lo abstracto, ni de lo académico a lo pop, ni de lo conservador a lo revolucionario, ni cabriola similar. Observaremos los mismos temas, los mismos elementos compositivos –fondos oscuros, nubes, piedras, cuerpos, rostros, flores- tratados de menor a mayor complejidad conforme el artista avanzó en la comprensión de la técnica. Tal vez no en el volumen; un poco más en la composición propiamente dicha. Sí en el color, del que Enzo es maestro. Los colores de una última obra suya, sustituyen la realidad cromática aprendida por quien la mira.
Pues me pararé ante, por ejemplo, El sueño de Endimión; tendré varios motivos para suspirar. Tendré el tamaño del lienzo, vasta superficie más vasta aun por la oscuridad de la que emergen las formas protagónicas. En los fondos oscuros se percibe una idea de infinidad, no en su acepción absoluta, sino –al igual que en Borges- como de lo inconmensurable, de lo que no puede medirse, que por exceder a las capacidades humanas, legitima la existencia de un Ser divino.    
Luego será la luz, que proyecta los volúmenes hasta tentar a la propia mano a una alianza táctil imposible.

Será el color, la laca carminada «desangrando las sombras», piedras cálidas de hendiduras que pienso: existen, pero tal vez no las había visto antes y deben ser como las que abrigarían los sueños de los primeros hombres, más viejas entonces que ahora.
Y de las nubes el azul phtalo que incandesce y en su fulgor morigera el frío de los otros azules… ¡Ah, sí!: tonos cálidos y fríos, miles de ellos, tantos como resulta difícil creer existan en la naturaleza y en el arte de todos los tiempos.
Será la humanidad melancólica del cuerpo desvanecido sobre las rocas, bello hasta lo doloroso, solo hasta lo metafísico, físico hasta lo intolerable.
Entonces el pecho exhalará todo el aire del que sea capaz. Sólo después de mucho rato, nos preguntaremos por la figura lánguida y delgada de quien ha podido traer esa forma superior de humanidad al mundo.
Es Enzo Ivkovich, que existe en nuestros días como una inusual joya de perfección y belleza, a la que ningún ser con espíritu renunciaría amar, si pudiera conocerla.   Dra. Alejandra Larrea
   Artículo: Prof. Arnoldo Gualino