miércoles, 4 de febrero de 2015

PEDRO BARRERA. Grabador




PEDRO BARRERA
Grabador

Pedro Genuario Barrera; Nacido en Arroyo Seco, ciudad rural próxima a Rosario; la geografía campesina quedó impresa entonces en su corazón.


Cuando llega a Rosario, se embarulla en diferentes menesteres; trabaja de peón de frigorífico, luego de conductor de tranvía, y continúa después con veinte años de actividad diaria en los Tribunales de Menores.











Es por entonces que se produce espontáneamente el hecho mágico; descubre la pintura, el dibujo y el grabado, actividades que acompañarán a este espíritu particular sucesivamente en el acarreo de reses, el pase diario con el tranvía N° 6, y lod pulidos pasillos de los Tribunales.



















Aquel paisaje de cielo y tierra comienza a recrearse nostalgiosamente en us trabajos iniciales y por supuesto, la ciudad, con su entorno suburbano que ahora Barrera habita; también penetra en su mundo de creación.





















Aprende dibujo y pintura con Juan Grela. Mijalichen le brinda los elementos imprescindibles para hacer grabado: la simple y primitiva técnica del grabador sobre un soporte de madera o aglomerado preferido por Barrera como el corte de la cuchilla y la gubia, y luego su impresión sobre un papel.












Sin destellos de materias jugosas o deslumbrante colorido, los trabajos de Barrera se refieren con sensibilidad y sencillez, a un aspecto de nuetro medio social.


Las imágenes son sumamente familiares expresadas con un manejo eficaz de los reducidos medios plásticos que utiliza; el valor a través del blanco y negro.
Los objetos son realizados de un modo simple, sin particularizar demasiado sobre aspectos circunstanciales; se refiere una forma plena, de línea sintética, en general curva, y el uso de tres planos de valor: negro, gris y blanco. Los mismos son realizados con texturas diferenciadas que a la vez constituyen un gris lo enriquecen; a veces surgiendo las superficies de las formas representadas.









Lo escueto de los datos elaborados por Barrera en la plancha, que por otro lado es condicionante o, en todo caso, característica de la xilografía, refuerza el clima campesino, atmosférico y de sosiego de las escenas.










































Una singular exaltación de las vivencias del campo y del hombre marginado se traduce indudablemente en los trabajos de Barrera a través de su temática, con la valoración de las pequeñas grandes cosas que rodean al hombre, protagonista insoslayable de sus realizaciones: la cuerda de tender la ropa, el cuentón, el cajón, la gallina, el caballo, el árbol y las pequeñas matas…; elegidos como parte de un caudal de recuerdos amorosos que Barrera puede transferirnos artificialmente.
Emilio Ghilioni. Rosario, marzo de 1982.
Este escrito conformó la presentación de una carpeta de grabados del artista, impresa y difundida por Krass Gráfica.

      *Selección: Arnoldo Gualino



Adopción
Pedro Barrera, adoptó en un orfanato a un jovencito Araldo Acosta, al que luego amó como propio. Vivían en el barrio Saladillo, zona sur de Rosario.  Siendo más grande trabajaba de pintor de brocha gorda; era una persona fornida, de buena altura, abundante cabello rubio, de carácter impulsivo, rústico, muy conversador. 
Con capacidad para producir roces por sus polémicas opiniones y crítica; llevandolo a menudo a tensiones y enojos, incluso con el mismo padre adoptivo. 
Araldo desarrolló una pasión sensible por el Arte; concurrió al taller del artista Estanislao Mijalichen, llevó a cabo muestras de pintura en Rosario una en galería "Krass" de Gilberto Krasniasky. 
 Viajó a Europa intentando vivir de su pasión, pero regresó desilusionado. “Llegué a un pequeño poblado español, alejado de toda gran ciudad; me estafaron; debía “producir” un número de obras por semana, al cabo de un tiempo sin un mango me volví sin conocer Europa…” 
En simultaneidad a inicios de 1970, incursiona en el cine, adquiere una filmadora Super 8 y lleva a cabo varios film entre los que se destaca: “Catarsis”; según el cineasta rosarino Mario Piazza y refiriéndose a los convulsionados 70´y durante la dictadura elogia y considera como talentosos y pioneros a Luis Brass junto y Araldo Acosta. 
Años después de la muerte de su progenitor, se muda a la ciudad de Villa Gdor. Gálvez, en la zona rural. 
Lo visité varias veces pintaba cada tanto y tenía un recurso para subsistir: había comprado una bicicleta con un carrito que llenaba de productos de limpieza y los vendía por la zona.  




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