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sábado, 17 de enero de 2015

HUGO PADELETTI. Artista Plástico y Poeta



HUGO PADELETTI
Artista Plástico y Poeta

Nació en 1928, en Alcorta, población rural de naturaleza y campos, en la Pcia de Santa Fe, Argentina.
Sus años vividos en el campo impactaron e influyeron fuertemente, tanto en sus poesías como de su producción plástica. Son elementos persistentes en su obra.
Razones económicas llevan a su familia a trasladarse en la década del ´40 a Rosario.







Recuerda de su infancia la atracción por libros de textos breves y líneas cortas; sus primeros escritos sorprendieron por su madurez.
Cuando tenía unos 15 años descubre la revista de poesía “Cosmorama”; redactó su primer poema y a través de Nélida Ester Oliva que tenía participación en dicha revista, lo publica, acompañado de una ilustración de Bruno Venier.  








Durante su trayecto literario Padeletti, no ha constituido una   relación propiamente dicha con ningún ambiente literario sino simplemente con la gente.

La aproximación a la religión y culturas orientales también tiene su origen en la época de su colegio secundario, en casa de un compañero que tenía entre los libros de su biblioteca uno de Krishnamurti.

Cursa sus estudios secundarios y universitarios en Rosario,
y en la Universidad de Córdoba, la carrera de Filosofía.









En esta época se interesa y ahonda en la obra del filósofo alemán Martin Heidegger.

Se relaciona con varios de los artistas integrantes del “Grupo Litoral”: Herrero Miranda, Leónidas Gambartes y Juan Grela.

La formación plástica la recibió en los talleres de Oscar Herrero Miranda; y con Juan Grela: Dibujo, Pintura y Grabado.



















Beca y viaje de estudio
A comienzo de 1960, obtiene una beca de la Provincia de Santa Fe y viaja a Berna Suiza para estudiar la obra del artista plástico Paul Klee.

En los museos europeos, indaga en la pintura taoísta y zen. 
Llega hasta la India, visitó museos y galerías; pasó unos meses en un ashram (monasterio) de los yoguis en los Himalayas.








Del budismo descubrió las ricas posibilidades para exponer estéticamente experiencias metafísicas; presentes en una gran parte de sus poemas.



















Tras haber practicado profundamente el budismo se identificará  más con la concepción hinduísta de los darshan; poseen puntos de vista que se complementan en vez de contradecirse; diferenciando a nuestros sistemas metafísicos occidentales que compiten entre sí.












Librería “Aries” Entre Ríos 687, casi Santa Fe: Rubén Sevlever, Rafael Ielpi , Reynaldo Papalardo, Aldo Oliva, Hugo Gola, Luís Castellanos y Hugo Padeletti

Retorno a Rosario
A su retorno a Rosario comienza a exponer su obra con frecuencia; del mismo modo que la producción poética.

En 1961 es nombrado Director del Museo de Bellas Artes ‘Rosa Galisteo de Rodríguez’, de Santa Fe, cargo que ejerció hasta 1965.
Por entonces entabla amistad con el pintor Fernando Espino, de quien recibe aportes para su obra.

En simultaneidad desarrollaba en Rosario la docencia en la  “Escuela Provincial de Artes Visuales” y después, en la “Facultad de Bellas Artes”.










En 1966 lleva a cabo en la galería “La Reja”, su primera muestra tiempo después en la “Galería Carrillo”.

Durante 1983 comienza a viajar y desarrollar sus actividades poéticas y plásticas en Buenos Aires; terminando finalmente radicado en la metrópoli.

Su vivienda en el pintoresco y antiguo barrio de San Telmo. 
Falleció en Buenos Aires, el 12de Enero de 2018.

.
















Obra plástica
Sus trabajos evocan el dibujo sensible de los niños; trasuntan ingenuidad, libertad, espontaneidad, gestualismo, juego, simpleza con cierto grado de abstracción.

Más allá de los significados de la obra en sí; lo valioso está en las cualidades estéticas y espirituales de la existencia: la Infinidad del Tiempo y el Espacio.
Los dibujos son expresados con una la línea pura y sensible, de extremo minimalismo. 







En las pinturas domina el planismo y austeridad del color.
Una producción inquieta que surge de su realidad interior, portadora de signos, abarca diferentes procedimientos; dibujo, pintura, grabado; la escultura en alambre, el collage.
En un período claramente influido por el Surrealismo y Dadaísmo.








Al retornar de su viaje a Europa y oriente, comienza a desarrollar una estética plástica diferente, basada en collages, dibujos y pinturas, a los denomina: “poemas plásticos”. Un rico lenguaje poético, construido con imágenes, basado en el azar,
afloran reminiscencias de su infancia y los conocimientos filosóficos y místicos del orientalismo.
De profunda sensibilidad espiritual, pasó por sucesivas etapas: catolicismo, teosofía, lecturas de René Guénon y diversas religiones orientales.










Se reconoce muy crítico y autocrítico. En sus obras se pone de manifiesto su interés por la pintura china y japonesa ligada al taoísmo y al budismo zen.

A partir de 1968, abandona esta línea y aparecen acentos geométricos de clara influencia de su maestro Juan Grela.
A finales de 1979 retoma lo gestual y el azar una identificación con la estética zen.

Comienza a manifestarse un acentuado tratamiento del espacio; clara derivación de las significaciones del budismo zen. El espacio es el vacío, la realidad última. 









La producción es la conjugación de los elementos de sus etapas anteriores: leyes del azar, la geometría; acentuando un lenguaje sobre el concepto de “Vacío”.
Son construcciones con predominancia de un espacio vacío sobre las figuras de formas simples, aluden a las pinturas japonesas y chinas de paisaje; de filiación taoísta y budista zen.

Padeletti orienta su búsqueda hacia lo estético y lo metafísico, pero adaptado a un lenguaje contemporáneo; sustituye los íconos tradicionales del paisaje oriental (cascadas, pinos, montañas y cielos), por una composición de figuras muy simples hacia la abstracción y en estática calma.
Las obras más recientes responden a formato pequeño.








 OBRA LITERARIA
Su obra forma parte de numerosas antologías y ha sido traducida al inglés y al portugués. Ha recibido el Premio Boris Vian (1989), el Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes (2003), el Premio Konex de Platino (2004) y en 2005 obtuvo la Beca Guggenheim.
Ha publicado las siguientes obras poéticas: Poemas (1959), Poemas 1960-1980 (1989), Parlamentos del viento (1990), Apuntamientos en el Ashram (1991), Textos ocasionales (1994), La atención (1999), Canción de viejo (2003), Dibujos y poemas 1950-1965 (2004) y Antología poética (1944-1980) (2006).
Fondo de Cultura Económica ha publicado El Andariego. Poemas 1944-1980 (2007).













UN PÁJARO SE PUEDE DETENER

en la punta de un árbol y abarcar
la inmensidad del cielo. Yo también,
sentado frente al muro,
me detengo en la punta
del álamo y contemplo
la inmensidad. La surcan pensamientos
involuntarios. ¿Cuántas nubes
fugaces, cuántas aves
sucesivas!
Y las dejo pasar… y son tragadas
por este espacio inmenso
que soy yo:
sereno, transparente, luminoso
¿quién soy
yo?           Hugo Padeletti

- “Permanencia en el cambio”
YA NO QUIERO SINO
ser
polvo en un rayo de sol
que ilumine la espera.
 
No me asiste
lo ido
sino lo vivido.
 
 (El oro
del avaro
es hojalata.)
 
Yo venero
esta pura conciencia que rescata
mi luz
mientras me mata.






- “Un Poema”
para vivir
como viven sin tierra las semillas
en el viento.
 
Si vivir
es ser yo entre las cosas,
una fuga de vagas mariposas
 
me abandona en el yo.
Y paso por los cuerpos, por las losas
inscriptas, por los usos
 
ambiguos de la mente,
por la luz, por el pulso incontinente
del corazón
 
--la gente,
resbaladiza.
Sube, salediza
 
la enterada simiente,
y aflora, floreciente
la plena planta.


- “Un poema en estado”
naciente
es un tono pensante.
Precipita
por imprevistos.
No discierne
entre el ángulo oscuro y el conjuro
 
de la luz,
entre citas
de Platón y varitas
de milenrama.
Brota
de la nada (que es todo)
 
y... lo siento:
pensaba en elementos
para un poema
 
junto al canario.
No me esperó, lo está
cantando.
 
La poesía se hace
queriendo
y sin querer.
 
Golpeas
en esta costa
y se juntan arenas
en la otra.



- “Me he sentado a la puerta y he mirado pasar”
los años como ramas hacia el humo.
Los pesados membrillos fueron humo
también. Y las granadas,
 
alveolada codicia de incendiados
veranos,
se abrieron sin salvarse:
 
amarilla, astringente, con amargo
sabor medicinal,
la cáscara en el clavo.
       
- “El tiempo, esta excentricidad”
de la mente, es difícil
de centrar.
Cuando quiero,
no quiere.
Sólo accede
cuando no pienso.
 
Cuando todos los viajes
acaban en su punta,
cede el tiempo.
 
 (...muchas golondrinas
no hacen verano...
una golondrina
a veces sí... ninguna
           
El tiempo
(opté por observar toda venida,
toda ida),
 
ni pasa
ni no pasa.

Resultante:
Padeletti fue un artista místico y lírico de alta sensibilidad vital.
Ha pasado períodos inactivos; considera tiempos necesarios para la reflexión, madurar acumular y gestar nuevos caminos.

La suya no es una obra para producir impacto y destinada al gran público; sino para ser disfrutada a través de la lectura contemplativa.
Manifiesta una extrema sensibilidad a la belleza y enigma de las cosas del Mundo; que muchas veces despierta una intensa atención.

“El futuro nos es ajeno, sólo contamos con nuestro presente, que está enraizado en nuestro pasado. Pero el pasado ya no es y el futuro no es todavía. Lo que realmente cuenta es el aquí-y-ahora intemporal, en cualquier época que nos toque vivir.
La eternidad no es la duración infinita; es el no-tiempo del instante….”.-                                                                                                Hugo Padeletti

Artículo: Prof./Lic. Arnoldo Gualino

Fuentes consultadas: Entrevista de Jorge Boccanera: “Diario el Litoral” de S. Fe 02-08-2003; Padeletti, H. “Poesía y Plástica en mi experiencia” (1950-1965) PP 27 a 43; “Diálogo con Hugo Padeletti”, Revista Hablar de Poesía Nº 6, año II Bs. As  2001; Apuntes de Elsa Ballesteros Flores; Catálogos varios, Fue mi profesor en la carrera de Artes.  

viernes, 20 de diciembre de 2013

RUBÉN SEVLEVER. FABRICIO SIMEONI.



Señales – DIARIO LA CAPITAL
Domingo 15 de diciembre de 2013

FABRICIO Y RUBÉN
Por Rubén A. Chababo
El Pasaje Zabala fue rebautizado hace poco con el nombre de Fabricio Simeoni. En la misma calle vivió el poeta, Rubén Sevlever, olvidado en el homenaje.
Desconocía que el poeta Rubén Sevlever vivió buena parte de su vida en el Pasaje Zabala.








El Poeta, Rubén Sevlever

La noticia de la muerte de Fabricio Simeoni ocupó, por imprevista, las páginas de casi todos los medios locales. Su trayectoria pública lo había ubicado como un verdadero referente para todos aquellos que se esfuerzan en vencer las adversidades con que la enfermedad castiga al cuerpo humano.
Muy poco tiempo después de su muerte, un grupo de amigos propuso que el Pasaje Zabala pasara a tener su nombre. Un justo y merecido reconocimiento que olvidaba, acaso por la premura de la iniciativa, la sombra errante de Sevlever por esa misma calle.
Hubo quienes propusieron entonces, que antes de que se sancionara la ordenanza que daría lugar al cambio de nombre, se impulsara un acto de generosidad que alcanzara también a Rubén. La propuesta era entonces que el Pasaje pasara a llamarse "De los poetas". De ese modo, quedarían incluidos en la toponimia, la vida y la memoria del poeta joven y la del poeta viejo, el recuerdo de los dos escritores que allí escribieron e imaginaron buena parte de sus versos.
Entre Rubén y Fabricio había, entre las muchas diferencias que marcaron sus vidas y sus textos, el hecho del casi desconocimiento de la obra del primero. Rubén fue un escritor silencioso, de escasos libros, leído por un círculo muy pequeño de lectores pero poseedor de una poética que valiosos escritores y amigos de su propia generación como Juan José Saer, Noemí Ulla, Hugo Padeletti, Jorge Isaías o Aldo Oliva supieron reconocer en vida.
Ningún concejal de nuestra ciudad está obligado a saber de poesía ni mucho menos a conocer la obra de ningún poeta. No es su materia. Sin embargo, si alguna voz les advierte de algún olvido, sería importante que allí pusieran su oído para restañar lo que falta. Según lo aparecido en los diarios en estos días, alguien sugirió que el Pasaje incluyera también al poeta "mayor", pero el pedido no fue escuchado.
Finalmente, según lo que cuentan las noticias, la breve calle pasará a tener con justicia el nombre de Fabricio Simeoni. Y con gran injusticia, quedará relegado el del otro poeta, habitante real de esa misma calle. Con muchos menos flashes a su alrededor, con escasos reconocimientos públicos, Rubén Sevlever, el poeta silencioso, seguirá arrastrando su casi invisible figura en nuestro provinciano paisaje urbano.
Sería bueno que alguna vez logremos corrernos de la inmediatez mediática que logra iluminar algunos rostros y algunas vidas, ensombreciendo, injustamente, por ignorancia o desdén, las de otros. Sería bueno que alguna vez logremos evitar reconocer solo lo que destella a primera vista, para atrevernos a la aventura de descubrir, aunque implique de nuestra parte un gran esfuerzo, aquello que humildemente titila en el corazón de las sombras.
Al fin y al cabo, quienes conocieron a Fabricio, quienes gozaron de su amistad y de su simpleza, pueden imaginar que a él mucho le hubiera gustado compartir su nombre con Rubén.




UNA VIDA, UNA OBRA

Rubén Sevlever nació en 1932 en Rosario.
En la década de 1950 integró un grupo de notables escritores, donde se encontraban Hugo Gola, Aldo Oliva, Hugo Padeletti y otros.
El primer medio de difusión de aquellos escritores fue Pausa, revista que Sevlever dirigió entre 1958 y 1961.
En los años 60 fundó la librería Aries, que se convirtió en un intenso centro de actividad cultural.
En 1966 la Editorial de la Biblioteca Vigil le publicó su primer libro, Poemas 1958-1965, al que siguieron Poemas inéditos (1982) y Enjambre de palabras (1995) con el que obtuvo varios premios.
Falleció en enero de 2011. Ediciones UNL, la editorial de la Universidad Nacional del Litoral, publicó su libro póstumo, Poemas elegidos, en 2012.


domingo, 16 de junio de 2013

EL TROMPO . de Rogelio Ramos Signes



EN EL DÍA DEL PADRE
El trompo

Cuando jugaba a los trompos con mi padre
siempre me ganaba.
Yo ponía todo mi empeño
pero era muy corto de vista, y él
siempre me ganaba.
Mi trompo giraba plácidamente en la mano de mi padre
y su trompo se escapaba por entre mis dedos.
Yo ponía todo mi empeño pero quien ganaba era él.
Y reía, no burlándose
reía como a la espera de algo que no llegaba,
una explicación,
una deducción
que estaba al alcance de mis ojos
pero yo era muy corto de vista.
“Hay que mirar detenidamente”
me decía.
“Hay que mirar y sacar conclusiones”
mientras mi trompo bailaba en la palma de su mano
y él reía con sus dientes chiquitos
gastados por el tiempo.

Un día
tras una inolvidable clase de Física en el colegio
volví a casa y le pedí que enrollara el trompo.
Hacía más de cinco años que no jugábamos a eso
y mi padre me miró de una manera difícil de describir,
con cariño,
con satisfacción,
pero más que todo con alivio,
como diciendo “Ha llegado el momento.”
Mi padre era zurdo
(siempre lo supe, pero no deduje)
y enrollaba en sentido contrario a las agujas del reloj,
por eso el trompo que él preparaba
se escapaba de mi mano torpemente diestra,
y no de la suya, astutamente siniestra.

La infancia es un despiadado campo de aprendizaje
donde las clases prácticas
se dictan fuera de horario.

   De ROGELIO RAMOS SIGNES

miércoles, 1 de mayo de 2013

ARMANDO RAÚL SANTILLÁN. Poeta y Galerista


ARMANDO RAÚL SANTILLÁN  
 Poeta y Galerista

Había nacido en Esperanza, el 28 de diciembre de 1929. 
Vivió en Tostado Pcia de Santa Fe y después se radicó en la ciudad de Rosario.
Desarrollando tres caminos diferentes: empleado bancario, poeta y  director de una de las  galerías plásticas importantes que tuvo la  ciudad de Rosario durante más de tres décadas.


Como galerista se inicia en 1969, en un pequeño local de calle Mitre 800, a la que denominó: “Sala de la pequeña Muestra”; era un pequeño local en el interior de una galería que debía salir el galerista  para permitir el ingreso del público. Posteriormente la galería  mudó a diferentes sitios: una planta alta en Mitre al 700, frente al teatro “Fundación Astengo”, era un amplio local; posteriormente se muda al subsuelo del “Pasaje Pam” Peatonal Córdoba 954, era un antiguo sótano de gran longitud con techo en bóveda y allí permaneció alrededor de 20 años; pasó a calle Rioja 1065 Planta alta, un amplio espacio al frente, el resto era su vivienda, y finalmente a un local de Santa Fe 2171. casi esquina Bv. Oroño.
Llevaba a cabo una publicación mensual, sobre la actividad de las galerías de arte rosarinas.



En la Foto, Arnoldo Gualino, Armando R. Santillán, Aldo (Chacal), Chacal y Lucrecia Mirad.

A partir de 1998, integró un grupo de poetas que se reunían en el bar Victoria, de Oroño y Jujuy, posteriormente comenzaron a ser conocidos como “Los poetas del bulevar”, conformando una editorial.
Santillán Publicó varios libros de poesía: “Cuadernos para un habitante de la lluvia” (1965), “Diario de un adolescente” (1967), “Poemas y pinturas” (1967), “Mi vida es una palabra de tinieblas” (1967, 1972), “La pasión según Santillán” (1999), “Fragmentos para leer a Santillán” (2000) y “Memorar” (2007).


Santillán junto a sus dos hijos.

Al momento de su muerte, el 8 de abril del 2013, Armando Raúl Santillán; preparaba un nuevo libro de poemas.
Gran lector y estudioso, hace algo más de una década; cursó la carrera de Psicología Social; integró diferentes agrupaciones literarias y participó de numerosas publicaciones.
Organizaba viajes culturales a salones y galerías artísticas de Buenos Aires.

     “La Palabra” – Poema de Armando Raúl Santillán
La palabra no tiene lugar
Un Pájaro sí.
La palabra no tiene palabras,
Un Niño sí.
La palabra es más leve que un pájaro,
y perdura como un niño.


        "Ignoro"  – Poema de Armando Raúl Santillán
por qué persigo la voz de mi padre
si nunca me enseñó el camino.
 
Ahora en el suburbio de la vida,
entre árboles
que cubren mi mansedumbre
sigo paso a paso
el dictado infinito de la sangre.
 
Despertar en los bosques de la infancia.
 
No hay regreso posible
donde la niebla determina un rostro.
 
Instruye el hijo entre las guerras
que afloran por la ingle y los alcoholes,
por la suprema esperanza en la palabra.
Instruye
por previstos segmentos y engranajes,
la herencia de solitarias lluvias. 


                                             Armando R. Santillán, óleo, retratado por el  
                                          pintor, Félix Rodriguez Cillis. Colec. Paula Santillán                                                                                       
           
           *Artículo: Prof. Arnoldo Gualino